Reseña Histórica

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  • RESEÑA HISTORICA

    NOTAS, HECHOS Y APUNTES PARA LA HISTORIA

    Puente Alto. Villorrio, suburbano de la provincia Capital; Hace 81 años desenvolvía su incipiente actividad agrícola industrial, en una vida demás sencilla. Calles anchas, pero de una alineación muy poco definida, árboles cuyo desborde añosos y acequias laterales cuyo desborde ocasionaban grandes lodazales, donde patos y otras aves silvestres desdibujaban su policromía de bello contraste.

    Casas de adobes y madera a relativa distancia de una, dos o tres por cuadra – con amplios corredores donde el transeúnte se podría favorecer de los rigores del sol o de la lluvia. Muchas Veces estos amplios corredores servían para el improvisado picnic de los veraneantes domingueros, que realizaban ese pintoresco viaje en el trencito “Llanos del Maipo” que nos unía con la gran capital.

    En la semana, días tranquilos donde el “pito” de la Papelera rompía el silencio indicando a su gente, cuando debían trabajar, comer o descansar.

    El domingo – oh que día de animación – en la mañana la solemne misa, la llegada de los trenes, el trasbordo de pasajeros, hacia el volcán y luego la retreta dominguera que amenizaba el Orfeón que formaban los 7 hermanos Roldán, más dos o tres primos que le pegaban al bombo y los platillos.

    Además de tarde en tarde, la chiquillada corría por las calles, gritando: – mamita, mamita llegó el circo. Y de inmediato la atracción consistía en presenciar la instalación del “Gran Circo de Fieras”. Que gran circo, con una trouppe formada por 3 tonies, 2 payasos, una trapecista, tres perros amaestrados y una cabra (por supuesto del reino animal) y además Maluenda. ¿Se acuerdan de Maluenda? ese hombre de acero que luchaba con el toro. ¡Oh que lucha más, cruenta!. Lucha larga de hombre y animal y al final pequeña zancadilla de Maluenda y al suelo el Toro. “Lunes con gancho”.

    Y así una que otra trivialidad, que alegraban con creces el almanaque de los tranquilos puentealtinos del ayer. ¿Se acuerdan por ejemplo, cuando el Fisco enviaba al Batallón Ferrocarrileros, una nueva locomotora que en vez de dar 8, desarrollaba 15 Kilómetros por hora. Indiscutiblemente era un hecho que despertaba la mayor curiosidad, tanto de los niños que querían experimentar esa sensación de rapidez… como de las viejitas del lugar, que se persignaban y magullaban su impetración a esas nuevas máquinas, – que como muy bien decían – esas eran unas payasadas que las había inventado el diablo.

    Bueno, tampoco dejaba de ser menos – atractivo, cuando llegaba una nueva profesora a la Escuela Fiscal o una nueva funcionaria para el Correo, que con toda razón producían el desasosiego de la loca juventud del ayer, entre los que se contaban a: Enrique Cofré, Ángel Carrasco, Héctor Salamanca y otros mocosuelos de la época.

    Otro de los hechos que no podría de dejar de mencionar, fue la hazaña tal vez inigualada, de uno de los hermanos Quintanilla, que entró como “Jardinero” de la Fuerza Aérea, en es años en que solo los héroes, tenían la valentía de vestir el uniforme de esa peligrosa aviación; que en Chile aún estaba en ciernes. Cuentan algunos peladores, que la mamá de nuestro amigo, cada vez que sentía el vuelo de un avión, corría a rezar por su hijo que tenía la vida en peligro, sin imaginarse que nuestro buen héroe a esa hora se encontraba regando los jardines de la unidad.

    Y luego, después de tanto hecho intrascendente, un día del mes de diciembre de 1928, se vio rota esta tranquilidad. Un voraz incendio consumía la Barraca de Maderas de propiedad del señor Fernando López, ubicada en la calle Concha y Toro, propiedad en que años más tarde funcionó la Escuela Superior de Hombres. El vecindario como es presumible, entró en ese natural alboroto que ocasionan esas noticias que se informan de boca en boca. En esos años no existía ningún medio alarma, a excepción como es natural de las campanas de la Iglesia que en esa ocasión las hizo tañar como nunca, el recordado sacerdote don JACINTO NUÑEZ BARBOZA, quién con autoridad y criterio ordenara las primeras medidas de extinción, sin lograr el menor resultado, por falta de los elementos más indispensables.

    Dicen que semanas más tarde, en la sección provincias del diario “El Mercurio” se pudo leer: “Voraz incendio destruyó totalmente Barraca en Puente Alto, la que se consumió totalmente a pesar de los esfuerzos de este Corresponsal, que con un grupo de vecinos lucharon tenazmente por mantener el fuego, mientras llegaban los Bomberos de San Bernardo”. COFRE (Corresponsal).

    Bien podría decirse que desde este incendio salió la chispa que vendría a concebir más tarde la idea de formar una Compañía de Bomberos Voluntarios. Fue así como por citaciones insistentes que se hacía por medio del Periódico “EL HERALDO” que dirigía el Profesor Primario y Periodista Don Eulogio Velásquez Téllez; con fecha 22 de Diciembre de 1928, se realizaba la primera reunión y que debió ser ciertamente la constitución de la “Primera Compañía”.

    En esa reunión se contó con la presencia, entre otros de los siguientes Señores. BELARMINO MESA S. (Teniente de Carabineros), EDMUNDO AGUILLO (Industrial Automotriz), IGNACIO CONCHA (Inspector del Trabajo), BERNARDO ALDANA, EULOGIO VELASQUEZ, JUAN QUELOPANA (Profesores Primarios), BALDOMERO SEPULVEDA (Sub-Oficial de Ejército). ARTURO RETINGG (Industrial Textil), LUIS VASOUEZ C. (Contador de la Industria Papelera), ARMANDO CAMPILLO (Empleado de la Caja Nacional de Ahorros), FRANCISCO FUENTES H. (Periodista) y otros vecinos como Don PASCUAL PINEDA, MANUEL DONOSO, IGNACIO CONCHA, ARMANDO CABELLO, etc. etc.

    ¿Quién, podría dudar que una empresa tan bien respaldada, no iba a obtener un éxito? Lamentablemente y a pesar de la solvencia tanto moral como económica de sus auspiciadores, esta iniciativa no llegó a feliz término. Este hecho nos viene a demostrar una vez más, que en todas las épocas ha existido, tal vez un poco de egoísmo o esa natural apatía, con que muchas veces se tratan de interponer a estas empresas tan de Quijotes como la nuestra.

    FORMACIÓN FORMAL Y ACTIVIDADES DE LA PRIMERA DÉCADA

    Después de ese primer intento, debió transcurrir un largo año – ta1 vez por que lo fue bisiesto para que llegara ese 2 de Agosto de 1929, en que esa misma juventud, reforzada por nuevos elementos, se llegara a formar y esta vez ya en forma definitiva, lo que hasta hoy se denomina y con cierto orgullo: “PRIMERA COMPANIA DE BOMBEROS”.

    En este nuevo y definitivo intento, se hicieron presente los siguientes vecinos:

    Francisco Peña, Belarmino Meza S., Luis Vásquez C., Edmundo Agullo, Alfonso Brignaldello, Baldomeró Sepúlveda, Rosalino Acevedo S,, Moisés Hernando, Enrique Cofré T., Héctor Salamanca A., Abraham Aranda, Juan Castillo Z., Luis Castillo Z., Francisco Fuentes H., Ángel Pimentel G., Carlos Abuhadba, Alamiro Rubio P., Armando González, Ignacio Concha, Joaquín Saud, Hernán Clavero R., Senén Núñez G., Carlos Mancilla, Ricardo Pérez, Arturo Bosch, Jorge Schoeders, Tomás Mackenzie, Luis Soto, Manuel Donoso, Luis Arias 0., Luis Clavero R., Carlos Campillo C.

    Como el propósito de esta reseña tiene por objeto, que, Uds. se formen una idea lo mas, amplia posible sobre el transcurso institucional de la Primera Compañía, debo informales que en esa Sección Constitutiva se designo la siguiente Oficialidad.

    Director      : Don Belarmino Meza S.
    Capitán      : Don Francisco Peña
    Teniente 1º : Don Luis Vásquez C.
    Teniente 2º : Don Carlos Abuhadba.
    Sargento    : Don Edmundo Agullo
    Cabo          : Don Luis Clavero R.
    Secretario  : Don Enrique Cofré T.
    Tesorero    : Don Rosalino Acevedo S.

    En esa misma oportunidad designo una Comisión para que redactara los Reglamentos y Estatutos, la que quedó compuesta por los Señores Francisco Peña, Luis Vásquez C., Luis Clavero R., y Enrique Cofré T., quienes se comprometieron a presentar su trabajo, dentro de la mayor brevedad que les fuera posible. (Acotación del Acta respectiva). Sobre si esta Comisión, cumplió su cometido dentro de la brevedad que se le señalada, no encontré el menor antecedente, pero creo que sí.

    Por esta modesta descripción, que viene en corroborar el éxito de esta nueva empresa, no nos será difícil de deducir la satisfacción de estos nuevos bomberos y por que no decirlo de todo un Pueblo, que veía con este hecho la fructificación de un antiguo como señalado anhelo. No se si podría asegurar que en este éxito, influyó el hecho, de que el cargo de Director recayera en el severo Teniente de Carabineros, quién con su uniforme y su condición de roce Policial, infundiera el respeto que se merecía tanto este cargo, como así mismo esta nueva Institución que estaba llamada a subsistir bajo cualquier medio.

    He sabido de buena fuente, que la asistencia en aquellos años, fue más que satisfactoria. Algunos me han asegurado, que el Sr. Meza les hacía citar por medio de carabineros, claro que no han faltado otros que me han dicho que el Sr. Meza los hacía traer por Carabineros.

    La verdad que uno u otro medio, no tiene la menor importancia, lo interesante es que la mayoría de las veces, se sesiono podríamos decir a “calabozo lleno”.

    Como es de presumir, los primeros años fueron duros, uno de los propósitos primordiales ha que se vieron abocados estos bomberos en ciernes, fue el de obtener los medios económicos necesarios, con que adquirir los elementos más indispensables para iniciar su labor, que hasta esa fecha se realizaba en forma por demás rudimentarias. (Se contaba con una docena de baldes, algunos trozos de cordel y lo que tenían en mayor abundancia, era el agua, ya que la Sociedad de Canalistas del Maipo – en forma por demás magnánima – había todos los canales de la zona a su disposición).

    La primera campaña realizada con el propósito de obtener algunos pesos, fue la organización de “carreras a chilena” las que tenían por escenario las ultimas cuadras de la Avenida CANCHI-CARRERA (hoy Avenida Irarrázaval), que en esos años los únicos vehículos capaces de transponer – por su condición inhóspita – eran tos de tracción. animal. Para el desarrollo de este espectáculo, se cerraba, las bocacalles con los tradicionales cordeles, que eran sostenidos por los Voluntarios, que servían de severos controles, para que nadie se les “colara” sin cancelar los 20 centavos que era el valor de la entrada a este criollo espectáculo.

    Claro que en estas oportunidades, no faltó el pintoresco episodio del vecino ocasional que con toda clase de argumentos,. discusiones y la presentación de credenciales, lograba por fin eludir el pago de su entrada, que con tanto ahínco pretendían sacarles estos nuevos “limosneros” que vestidos de bomberos, trataban de estrujar a los tranquilos vecinos del Pueblo.

    Así transcurrió el primer año, de esta nueva era Bomberil, entre carreras a la chilena, bailes populares, funciones teatrales que se realizaban o en el Teatro “EDEN – CONDOR” o en una improvisada sala de espectáculo que existía en el Molino, que también años antes había sido desbastado por el fuego. Tampoco se desconocían por aquella época, las tradicionales pichangas que se efectuaban en el hogar de los propios “primerinos”.

    Claro que muchas de estas reuniones “sociales” tuvieron como meta, un pequeño fin de fiestas en los amplios salones, que mantenían unas “tías” coquetas y cariñosas, que tenían su residencia – con fastuosos salones, en los más apartados arrabales de la capital.

    Bueno, en todo este ajetreo por juntar algunos pesos – por razones de orden superior el Sr. Meza debió abandonar estas funciones que había tomado con tanta dedicación e interés. Demás está que les describa el pesimismo con que fuera recibida esta noticia. Pero, como hay una frase que dice: “Que nadie le falta Dios…” todos los Primerinos comenzaron a cavilar en conjunto y se les ocurrió la feliz idea, de ofrecer el cargo de Director al prestigioso y dinámico Ingeniero Industrial Don LUIS MATTE LARRAIN, quien guiado por su acendrado espíritu de bien público aceptó y agradeció la distinción, que en forma tan “espontánea” – y por que no decirlo “desinteresada” – le conferían los Bomberos Puentealtinos.

    Una de las primeras labores a que se abocó el Sr. Matte – con la entusiasta colaboración de la Oficialidad – fue la de contabilizar los dieces, las chauchas y los pesos obtenidos, en los beneficios realizados a la fecha, para considerar así la posibilidad de adquirir un Carro, con que hacer frente a los incendios, que como existían bomberos, estaban recrudeciendo.

    Los carros eran caros … los pesos eran pocos, por lo tanto había que intensificar la realización de nuevos beneficios con este objeto. Fue así como con la venia del antiguo Voluntario Honorario de la Primera Cía. de Bomberos de Santiago y también de la nuestra, Don, RAFAEL BASCUÑAN PINTO, quien además de ser antiguo vecino del Pueblo, era propietario del Fundo, “Esperanza” (ubicado en el corazón de la Comuna), se echaba las bases de organización del primer Rodeo a realizarse en la zona.

    Con la premura del caso, se citó a la Cía. se nombró las Comisiones, que con gran entusiasmo :y sin “rodeos” aceptaban los Voluntarios, ya que todos tenían interés por participar en la organización de esta tradicional fiesta de la chilenidad. Entre esas Comisiones en esa oportunidad, se designó las siguientes:

    Organización general: Don Luis Vásquez C.
    Comisión de Corredores: Luis Clavero R.
    Jefe de Cantina: Moisés Hernando.
    Control de Fondos: Rosalino Acevedo S.
    Piso para Fondas: Senén Núñez G.
    Conseguir Premios: Juan Castillo S.
    Contratar Cantoras: Héctor Salamanca
    Conseguir Ganado: Luis Arias O.

    Una de las preocupaciones primordiales que se tuvo en cuenta en esa ocasión, fue la concerniente a conseguir un buen ganado, ya que no se descartaba el propósito, de lucirse en la organización de este acto. Y así se le hizo saber al Jefe de la Comisión “Ganado”, don Luis Arias, porque la verdad es que teniendo un buen ganado – que no esté muy corrido, como se dice en jerga huasa – el Rodeo resulta lucido y de categoría.

    Me cuentan que el Señor Arias, tratando de lucirse en su cometido y para demostrar que sabía como ninguno de catar un buen “ganado”, se fue a Santiago y después de andar perdido como 8 días, en las ubres … (perdón, error de imprenta), quise decir en la urbe santiaguina, llegó con una media docena de un “ganado” que a la legua! se notaba que era de lo mas “corrido” y cuta condición los propios voluntarios se encargaron de establecer en las primeras “atajadas”.

    Bueno, como no importa tanto el mal medio, cuando se consigue un buen fin, luego vino un recuento del chaucheo y una que otra monedilla, que el Sr. Matte consiguiera en razón de su influencia, se logró así la adquisición de la Máquina “MANN”, que en esa época estaba jugando los descuentos en la Primera Compañía de Bomberos de Santiago.

    Sería el caso señalar, como dato ilustrativo, que la Máquina “MANN” (gigante en esa época, año 1930) había prestado servicios en la Primera Guerra Mundial, presumiblemente como vehículo de transporte, de las primeras victorias y luego vencidas tropas alemanas.

    Finalizada esta conflagración mundial, estos nobles y potentes vehículos fueron convertidos en carros Bombas, y destinados para los diferentes puntos del Globo Terráqueo. Fue así como el carro en referencia fuera destinado a la Primera Compañía de Bomberos de Santiago de Chile, allá por ese lejano como famoso año 20, año de “Cielito Lindo” y de carros “Imperiales”.

    Volviendo a lo nuestro, es del caso recordar que la máquina “MANN” luego de cumplir servicios interrumpidos – por 10 años – en el Cuerpo de Bomberos de Santiago, fue adquirida por nuestra, que la entregaba al servicio del Pueblo de Puente Alto, en una noche estival de uno de los últimos días de año 1930.

    Ya con este nuevo elemento, los Voluntarios comenzaron a impacientarse por la falta de un siniestro, con que probar las bondades de esta tan nueva Máquina y que venía precedida de tan bélicos pergaminos. Esto de bélicos, lo digo como un “don” muy propio de este arrogante elemento Bomberil. (De factura germana). Los Voluntarios llevados por una natural inquietud y en vista que pasaban los días y no llegaba el incendio deseado – prefabricaron uno por su cuenta en un solar que existía en la actual Calle Santo Domingo, que pese a estar situada a una cuadra de la Plaza, en ese tiempo era considerado como uno de los arrabales del pueblo.

    Fue esa primera travesura Bomberil, la que casi produjo las primeras bajas de esa verdadera guerra, por obtener un incendio propio y exclusivo. Cuenta… y digo cuentan por que el que narra estos recuerdos, aun no había llegado a este pícaro mundo, (Claro que me refiero al mundo Bomberil) que este hecho trajo un Consejo de Guerra, en nuestro caso Junta de Disciplina, que casi corta las primeras cabezas rebeldes.

    Las victimas de este episodio se libraron de la “guillotina” por la salomónica intervención del Sr. Director don Luis Matte, que en su defensa expresó: Yo estimo que estos traviesos Voluntarios merecen nuestro perdón, ya que solo han actuado llevados por el entusiasmo que siente un niño, cuando recibe un juguete nuevo y no encuentra la hora de darle cuerda para ver su funcionamiento.

    Resumiendo, debo decir que el desenlace de este episodio, fue que los “pirómanos” de marras fueron perdonados y aun sobrevive más de alguno, que llora como un “niño” de ese tiempo, cuando en la Compañía se habla de vender este “Juguete”, que tan feliz les hizo en esa ya lejana juventud.

    Luego vinieron otros siniestros, esta vez ya verdaderos, que significaron en toda su amplitud el bautismo de fuego de la gloriosa Máquina “MANN”.

    Uno de esos siniestros, fue el incendio del Teatro “EDEN CONDOR”, el que fuera originado por la inflamación de un rollo de película, debo advertir que este estuvo muy lejos de ser un “incendio de película”, pues no quedo nada… El nombre de la película que se exhibía en esa función (pese a las investigaciones), no se logró establecer con exactitud unos dicen que era “Pasión Incendiaria”, otros “La llama siniestra” y así, etc., etc.

    De todas maneras ese incendio – en pocos minutos – convirtió en cenizas nuestro primer Coliseo… y qué Coliseo, aún recuerdo cuando se introducían por las aberturas de los gangochos del techo, esos intrusos hilillos de luz que atravesaban como espadas, la poco densa oscuridad de la amplia sala.

    Como Uds. Podrán apreciar, si dicho Teatro se convirtió en cenizas, no fue por deficiencia o demora de la intervención de los bomberos, sino que por los elementos predominantes en la construcción: Madera, zing, gangochos, totora y otros de fácil combustión. (Como película por ejemplo).

    Abundando en otros detalles pintorescos, sobre las bondades de esa “sala, debo decirles que era tal el bullicio que producían las tablas, cuando el publico se trepaba a las galerías que el espectáculo no podía iniciarse, mientras el ultimo espectador no tomara ubicación en su respectiva butaca…

    Perdonen… pero si me he apartado un poco del tema ha sido el fin de rendirle tributo a ese viejo Coliseo, donde los Primerinos de ese entonces coronaron sus primeras “Reinas de la Primavera”, en inolvidables Veladas Bufas. Además en el “EDEN CONDOR”, nuestros viejos supieron aplaudir esas antiguas como famosas Compañías de Arte Dramáticos, que representaban obras tan de época, como: “Golondrina”, “La Silla Vacía”, “Los Payasos se van”, y tantos otros títulos, que solo mencionarlos implica ocasionar nostalgia y sentimiento a nuestra dorada juventud del ayer.

    Así andando el tiempo, los incendios se fueron haciendo más frecuentes y con las mas diversas características. Por ejemplo, uno de ellos fue el que se produjo en la Papelera por ahí por el año 1932. Los parques de paja se encendieron como una pira gigante, iluminando con su relumbre escarlata a nuestro pueblo, durante 7 días con sus respectivas noches.

    El amigo Arias, antiguo maquinista de la Compañía, cuenta: Que la máquina “MANN” trabajo mas de 50 horas consecutivas y para cuyo cometido debió de abastecérsele de lubricante horas y horas, donde los Voluntarios debían turnarse para no caer rendidos por la somnolencia.

    Cuanta por ejemplo, que él para resistir tantas horas de trabajo constante, debió hacer viajes periódicos donde la “Chercana”, para poder autoabastecerse así, del blanco y del otro, que en esa ocasión más que nunca se lo pedía el “cuerpo”. (No me refiero por supuesto al Cuerpo de Bomberos, que a esa fecha aun no había sido fundado). Para una mejor compresión de este relato debo esclarecer que eso de la “Chercana” se refiere a un negocio que en esa época existía en las inmediaciones del lugar del siniestro antes señalado.

    En esos tiempos estos negocios y sus clientes, estaban entrelazados en la variada gama zoológica que se puede ”uno” imaginar. Tenían negocio de esa especie, además de la “Cercana”, “El Lagarto”, “El Búfalo”, “El Loro”, “El Coneja”…etc. y entre sus principales clientes estaba: “El Burro”, “El Cernícalo”, “El Zorro”, “El Diuco”, “El Liebre” (Y perdonen que no les siga enumerando por falta de espacio).

    Volviendo a lo medular – y disculpen Uds. Que de tanto en tanto me salga un poquito del tema – en ese año, 1932, ya con buen Carro, el que se mantenía en un Boxe ubicado en la ladera del Canal Eyzaguirre (donde hoy se encuentra la tienda de venta de telas Insólito) y contándose además con un Casino que estaba ubicado en los altos del Teatro Palermo, se podía decir con tranquilidad, que el pueblo contaba a su servicio, con una Compañía de Bomberos, en normal y efectivo funcionamiento.

    Sobre lo de “normal” funcionamiento me voy a permitir una acotación que si bien es cierto es un tanto pintoresca, no desmerece en absoluto la “Efectividad” de estos Caballeros del Fuego, que obedeciéndole lema de: DEBER Y CONSTANCIA confirmaban una vez más ante el pueblo, que bien podría dormir tranquilos, ya que este sacrificado contingente permanecía velando su sueño… ante cualquier eventualidad.

    El Acuartelamiento de este pequeño ejercito Bomberil, se centralizaba en el modesto Casino (Altos del Teatro Palermo), en el cual los Voluntarios permanecían en guardias nocturnas permanentes y cuya vigilancia era estimulada por “SENEN” que oficiaba de concesionario y quien con un leve y constante tintinear de vasos y botellas, lograba evitar que esta “guardia” fuera vencida por las garras del sueño. Debo advertir, que esta fue una de las muchas razones, que sirviera de estimulo a esos innovadores de siempre, que en esta oportunidad pretendieron cambiar el Lema de la Compañía por el de “BEBER CON CONSTANCIA”.

    Bueno, el Sr. Matte (que no residía en el pueblo), estimando ya cumplida la misión que se había encomendado – como lo era el de obtener un Carro – se alejo del cargo de Director, dando paso así para que le sucediera al entusiasta como Activo Agente de la “Caja Nacional de Ahorro”, don CARLOS SOTOMAYOR ORREGO, quien con su incorporación a las filas, completaba ese compacto equipo bancario, dentro de esta nueva actividad Bomberil.

    En ese buen y compacto equipo bancario, se podría contar además de don CARLOS, A EDUARDO RODRÍGUEZ, ARMANDO CAMPILLO, LUIS CLAVERO, JUAN MOYA, etc., o sea todo un equipo de honor y quienes tanto individual, como colectivamente, supieron desplegar una labor de gran significación y contenido Bomberil.

    Claro que cuando solía sonar la “Sirena” los bancarios salían corriendo como alma en pena tanto que el “Burro” Hernández, “Júnior” con rango de Intendente de Palacio de la Caja Nacional de Ahorros, se veía obligado a recoger los billetes, guárdalos y luego cerrar las puertas, hasta que los “Bomberos Bancarios” retornaran a sus cargos como héroes de una nueva gesta.

    Otras de la conquistas de envergadura que se lograra en esa época (años 1936), fue la gestación y luego la materialización de los tramites iniciados por don CARLOS SOTOMAYOR, en pro de la adquisición de la propiedad en que hoy se levanta nuestro Cuartel y a cuya estructura se le ha ido introduciendo innovaciones y mejoras, que le hacen cumplir un papel concordante con las exigencias propias de un hogar Bomberil.

    Claro que no se puede desconocer que la empresa de mayor volumen – obtenida también en ese lejano año de 1936 – fue el que dio lugar a la fundación del “CUERPO DE BOMBEROS”, que fruto al entendimiento, el respeto y la unificación de esfuerzos, que espontánea como mutuamente, se ofrecían la Primera con su hermana la Segunda, que institucionalmente había nacido un año antes.

    Por lo tanto, la fundación de este organismo no podría ser más auspicioso, ya que venía a unificar y complementar las actividades bomberiles, que hasta esa fecha se venían desplegando inconexa e independientemente.

    En la fundación del CUERPO, merecen que se les mencione por su participación por demás honrosa, al primer Superintendente don RAFAEL BASCUÑAN PINTO (1ª Cía.); el primer Comandante don LUIS VASQUEZ CASTILLO (1ª Cía.); los señores Directores de 1ª y 2ª Cías. Don CARLOS SOTOMAYOR ORREGO y don JULIO BUSTAMANTE PINTO, el primer Secretario General don ANGEL CARRASCO MUÑOZ y el primer Tesorero General don HUMBERTO PIZARRO RODRÍGUEZ (ambos de la 2ª Cía.), de quienes no se podía desconocer tan feliz iniciativa, como así mismo su dedicación y entusiasmo por así mismo su dedicación y entusiasmo por propender el engrandecimiento de esta nueva Institución que a ha sabido mantener su condición de organismo rector de las actividades bomberiles.

    El año 1939, don CARLOS SOTOMAYOR debió presentar su renuncia al cargo Director de la Compañía en razón a que la superioridad de la “Caja Nacional de Ahorros” dispuso su traslado a la lejana ciudad de Osorno, plaza de mayor importancia y más de acuerdo con la jerarquía ya lograda por este prestigioso como eficiente personero.

    Les digo con sinceridad, que me habría gustado hacer una semblanza serena, seria y justa sobre la personalidad de “DON CARLOS”, a quien vimos alejarse de nuestro lado, en medio del más hondo sentimiento, el que era compartido en toda su amplitud por todos los medios sociales de la localidad. Lamentablemente los conceptos que están al alcance intelectual del autor de estas líneas, son muy ambiguos que no lograrían reflejar “en toda su amplitud los merecimientos de este personaje”. Tal vez lo único que podría acotar al respeto, seria el de manifestar que cuando “DON CARLOS” concurre a nuestro cuartel (en forma periódica en sus 30 años de ausencia), los voluntarios, al verlo le dicen instintivamente como entonces. “Mi Director…”

    Posteriormente este cargo fue ocupado en periodos de transición por don CARLOS CAMPILLO CATALÁN, y luego por el doctor EDUARDO CORDERO BAÑOS (ambos fallecidos) quienes prosiguieron la acción ascendente que le trazaron sus antecedentes.

    Permítame que les diga – en breve paréntesis – que en estos primeros 10 años, como en los años que han transcurrido hasta la fecha, nuestra compañía no ha girado exclusivamente sobre el cargo de director, a quienes para señalar las brechas me he permitido mencionar en forma especial. Sino que el éxito obtenido, las conquistas logradas, se han debido a una labor de conjunto, en que les cupo destacada participación, tanto a los Oficiales como a los voluntarios, que en esos años más que en ninguna otra época, debieron desplegar una labor de titanes, para señalar y porque no decirlo, obtener esa senda de progreso que hoy orgullosamente ostenta la Compañía.

    La verdad es que no podría silenciar la labor desplegada por grandes Oficiales de esos tiempos, donde se destacaban por ejemplo: don LUIS VASQUEZ C. (quien desempeño la Capitanía los primeros 7 años y luego de fundado el Cuerpo, la Comandancia por 10 años consecutivos, desplegando además una labor constante y efectiva de casi 40 año, don Mario Clavero R. (por muchos años Capitán y pionero en la organización de Rodeos, carreras a la Chilena y otros actos de beneficio de gran recordación); Don ARMANDO CAMPILLO C. (Tesorero eficiente y tenaz); Don LUIS CLAVERO R. (Capitán, Teniente, Secretario o cualquier otro cargo que exigiera dedicación); don LUIS ARIAS O. (Gran Maquinista, que tomaba… su cargo con gran filosofía); Don JUAN CASTILLO Z: ( Trabajador constante de los primeros años); Don Enrique Cofré T. (Gran Secretario o Tesorero de reconocida capacidad). Y así sinnúmero de gente antigua que merece una mención especial, pero que la rigidez del espacio nos obliga omitir o reservarnos su actuación para un análisis futuro.

    La segunda década – 1939 – 1949 – ceñida casi en forma matemática, estuvo bajo la responsabilidad en el cargo de Director por Don JUAN ESTAY IPINZA, de quien estimo innecesario, señalar sus grandes dotes personales, ya que su vida y su obra es por demás conocida.

    En la gestión del señor Estay se logró mejoramientos elementales, que introdujeran una mayor como notoria efectividad. Durante su administración se adquirió el Carro “FORD” proporcionando así a la Cía., y por ende al pueblo general, de un elemento de estructura moderna y consecuentemente más de acuerdo con las necesidades de la época.

    Así mismo, se inició algunas modificaciones en nuestro Viejo cuartel, haciéndole más acogedor y proporcionándole a su vez distribución más de acuerdo con las actividades bomberiles más de acuerdo con las actividades bomberiles, que cada día exigen una mayor amplitud.

    En su Fundo “El Porvenir de Esperanza”, mantuvo nuestra Cía. durante varios años, una Media Luna propia donde se efectuaron Rodeos de gran recordación.

    Precisamente el 8 de enero de 1948, con motivo de la celebración del Cincuentenario del Pueblo, recibimos como huésped ilustre, primero en nuestro cuartel y luego en la Media Luna señalada, al Excmo. Sr. Presidente de la República don GABRIEL GONZALEZ VIDELA, quien en esa oportunidad colocó la primera piedra de la construcción del nuevo Cuartel.

    S.E. el Presidente de la República donó en esa oportunidad, para la construcción en referencia, la cantidad de $ 5.000,-, suma que nunca entregara, a pesar de los viajes periódicos que hizo con este objeto a la Moneda, Don ENRIQUE COFRÉ, quien vestido de Frac, llegaba hasta donde “Don Gabito” para recordarle sobre su ofrecimiento. A pesar de la insistencia de nuestro “emisario”, nunca se logró un resultado positivo.

    Prosiguiendo sobre la gestión del Sr. Estay y su década, debo reiterar una vez más, que habría muchas cosas positivas e interesantes que decir. La verdad es que no deseo incurrir en contradicciones y titubeos sobre la más importante y eso me obliga a generalizar sobre su dedicación y desempeño como Director.

    Bajo este subtítulo bien podía decir su década y una década más, porque ese es precisamente el período, que le ha correspondido desempeñarse, en forma por demás satisfactorio a nuestro Director don JULIO CAZOR ARLEGUI, período que muy bien podríamos decir es toda una “era”. Porque no se puede negar el significado de 20 años, de ininterrumpida labor en un cargo que exige dedicación y efectividad.

    Créanme, y no lo hago con afán de halago, que la gestión del Sr. CAZOR, ha sido una de las más promisorias en la existencia de la Cía. Su acción está ligada a toda obra de mejoramiento que se haya realizado en la Institución, entre las que se encuentra la ampliación y remozamiento de nuestro Cuartel y la nueva disposición de sus dependencias.

    Indiscutiblemente que una de las consecuencias más efectivas de su gestión, la constituye 1a adquisición del Moderno Carro Bomba “Mercede Benz”, entregado al servicio del pueblo, en un acto memorable realizado con fecha 9 de Septiembre de 1956. Se puede decir que el ceremonial realizado con motivo de este trascendental acto, ha sido sin la menor duda el de mayor significación Bomberil, que se haya realizado a la fecha.

    Si me propusiera contar una anécdota o hecho curioso protagonizado por el estimado “DON JULIO” me expondría a un duro como comprometedor aprieto. Uds. Que se trataba de un personaje “multifacético” ya que dedicaba sus afanes a las más diversas actividades: era “Bombero” por devoción, “Deportista” por afición, “León” por convicción y “Director de la Primera por 20 años”, de puro encachado era… claro que don Julio, muchas veces se encontraba envuelto en una confusión de conceptos o vulgar trabalenguas, cuando le correspondía dirigirse a cada una de las Instituciones, que están bajo su Predominio.

    Muchas veces, creyendo que está en el Magallanes por ejemplo, les dijo a los Voluntarios de la Primera: No crean que a mí, van a meterme goles así no mas. A los Oficiales de Guardia, les llama Directores de Turno y a la Junta de Disciplina, le denomina con frecuencia Tribunal de Penalidades. Pero así y todo a su Cía. la supo mantener y coronal en las División de Honor. Bueno, y cuando actuaba como Director de Turno, les decía a los Jugadores: Los Voluntarios que abandonen la cancha sin permiso del Teniente del Equipo, perderán las listas efectivas, con la correspondiente anotación en la Hoja de Servicio.

    Y así han transcurrido los años y con la acción por demás destacada de los Srs. Directores ya mencionados y la acción decidida y entusiasta de un centenar de Voluntarios, que como tal o como Oficiales de la Cía. han dado forma y vida a lo que hoy con señalado orgullo denominados “Nuestra Compañía”. Quisiéramos nombrarlos a todos, nombre de gran significación recuerdos de honda tristeza, hombres que se han ido quedando en el largo camino, pero que antes nos han señalado una senda.

    Como podríamos olvidar a Luis Vásquez (que la muerte, casi le sorprende en plena actividad de 40 años). Senén Núñez G. (hombre de extremado modestia, pero de una dedicación y espíritu de servicio poco común). Mario Clavero R., Armando Campillo C., don Rafael Urrutia Silva (hombre sereno e inmutable que lograba una meta de efectividad), el Dr. mbre que sería largo enumerar y que desempeñaran las más diversas funciones como Juan Ortega O., Luis Lorca S., Carlos y Pedro PassalacquaEduardo Cordero Baños (Director, Superintendente y el Cirujano más dedicado a sus labores especificas) Y así, nombres, nombres y más no, Manuel Aguilar U., Humberto Muñoz A. , Juan Varas C., Nolasco Pacheco A., Jesús Hanus V., Manuel Villaseca P., Rigoberto Vasquez R., José Echiburu N., Lino Peña M., Guillermo Peña V., y tantos otros que seria largo enumerar y que dejaremos para una futura publicación.- MANUEL TOLEDO G.